Archivo de Enero 2008

Una crónica Olvidada

26 Enero, 2008

Memorias sin corazones ni banderas

El día amanecía gris, y no sólo por el frío y la lluvia que caía en Madrid a esas horas de la mañana, sino por la triste noticia del fallecimiento del presidente de honor de la Residencia de Estudiantes, Pepín Bello. José Bello, como prefería ser llamado, tenía 103 años y fue el eslabón de muchas amistades, el descubridor de un joven Dalí recién llegado a Madrid; el confesor de Lorca, de Buñuel, de Alberti, que lo recordaba como un “muchacho divertido con el que simpaticé vertiginosamente”.

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Y encima tienes que dar las gracias

25 Enero, 2008

La noche de ayer jueves fue un poco inusual. Mientras estaba cenando en familia llamaron a la puerta de casa, para sorpresa de toda la familia era la ¡POLICIA NACIONAL!. Venían preguntando por mi padre, pobrecillo con lo bueno que ha sido toda su vida ahora a sus…..bueno, ahora que ya es mayor va y viene a su casa la poli preguntando por él.

No era por nada que había hecho, los agentes venían a informarnos que nos abían roto un cristal del coche y habían entrado. Así que rápido nos ponemos las deportivas y bajamos junto al agente al portal vecino dónde se encontraba el automóvil. Habían roto el cristal pequeño que separa la ventanilla del conductor de la luna del coche.

Todo estaba revuelto, los cajoncitos abiertos, los chalecos reflectantes esparcidos entre los asientos y mis gafas de repuesto fuera de su funda. Afortunadamente en buen estado, incluso la caja de herramientas del maletero estaba completa.

Tras comunicar a los agentes que no faltaba nada, volvimos sobre nuestros pasos para buscar en casa algo que tapara el agujero dejado por los delincuentes. Desde que tenemos el coche hace unos cuatro años únicamente nos habían robado la antena. Claro que son de esas nuevas que van a rosca y que sirve para que unos gamberros las vendan a 3 euros en lugar de a 6, o para abrir algunos coches antiguos como el Renault 11. Así que dentro de lo que cabe habíamos tenido suerte.

Ni documentación, ni herramientas, ni gafas ni nada. No se habían llevado en casa, ni siquiera el propio coche. Así que, pese a que hoy no podré ir en coche a la universidad y mi padre tendrá que ir a llevar el auto, que afortunadamente está asegurado a todo riesgo, al taller, tendremos que dar las gracias porque no se llevaron nada.

Lágrimas Amarillas

19 Enero, 2008

Nada más salir del tren, la joven se dirigió a las taquillas de la estación. Llevaba una mochila a la espalda y vestía un abrigo rojo, un gorro de lana y unos guantes a juego. Apenas podían vérsele sus grandes y claros ojos verdes y un lacio mechón de cabello que sobresalía de su gorro.

- Perdone, ¿el albergue del pueblo?- preguntó al taquillero.

- Al final de la segunda calle a la derecha- le respondió él mientras sellaba la credencial.

La chica recogió la credencial y se despidió con un gracias, que el taquillero le correspondió con una agradable sonrisa. Al salir de la estación notó una leve brisa helada, que con los nervios del viaje le provocó un escalofrío. Mientras andaba observó el sello que le acababa de poner el trabajador de la estación en la credencial, era la figura de un peregrino y el nombre del pueblo de partida, Sarria. Este documento era su salvoconducto para pernoctar en los albergues del camino, así que se aseguró de guardarlo bien en su riñonera.

Era otoño y todavía no había amanecido, el pueblo se encontraba casi en la más absoluta soledad y sólo se podía escuchar el trabajar de los empelados del ayuntamiento que estaban limpiando las calles. Al llegar al albergue se lo encontró cerrado y también el bar de enfrente del que le habían hablado tan bien, sobretodo por sus desayunos. Así que resignada volvió sobre sus pasos y bajó la cuesta que la había llevado hasta allí dirigiéndose a las afueras del pueblo siguiendo las flechas que del camino Jacobeo.

Dejó la avenida principal y continuó por una pequeña calle poco alumbrada que transitaba por su izquierda. Su paso era firme y seguro, porque aunque no se podía observar si había alguna marca que la indicara, sabía como era el principio del recorrido. Pasó el antiguo Ponte Áspera y continúo cerca de las vías del tren que dentro de poco tendría que cruzar. Tras atravesar las vías, una fuerte pero corta subida entre robles será el cómplice brillante para contemplar el amanecer.

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Ojos que hablan

9 Enero, 2008

Hoy he vuelto a verla. Hacía ya unos días, semanas, quizá meses…. que no estábamos juntos. Allí estaba ella, en el lugar de costumbre y con la ropa de siempre. Pero la noté distinta, aunque una pequeña sonrisa la cubría el rostro, sus ojos mostraban algo diferente. Era como si pidiesen que la preguntase ¿cómo estás?. La pregunta no se hizo esperar, pero sus labios volvieron a esconder la verdad. -Bien, sin novedades-.

Ella se había dado cuenta que no había podido ocultarme su pena. Su mirada envolvía un halo de tristeza, una sombra de ausencia que quizás lleva un tiempo cargando con ella. Pero es el momento que la suelte. Que abandone ese peso que la obstaculiza bailar, que la dificulta caminar, que la impide ser feliz…

Pero sobretodo me toca actuar a mí. Tengo que demostrarla,-ahora más que nunca- que soy su amigo, y que en mí tiene un hombro dónde apoyarse, una mano que estrujar y un pañuelo donde secarse las lágrimas. Es ella la que se tiene que levantar para continuar el camino pero yo haré de bordón para que se apoye y la sea más fácil caminar, bailar, sonreir…

A TI, MI AMIGA

2 Enero, 2008

Tú eres mi amiga, lo afirmo;

lo grito a los cuatro vientos,

mi voz recorre mares y cielos

pero no va sola sino contigo.

 

Amiga inseparable en esta correría;

bordón y apoyo de este pródigo camino

por el que navegamos hacia el destino,

con solemne esperanza y mayor alegría.

 

Eres esa alondra peregrina

que se asoma a mi ventana,

placiendo las horas y los días.

 

A pesar que la luz esté apagada,

gracias al brillo recio de tu mirada

veo la figura que me alumbra, mi amiga.


Ayer te lo escribí, hoy sigue siendo actual y en el futuro con el paso del tiempo perdurará.