El brillo suave de la luna llena
da la color a tu cara galana;
humilde y risueña cada mañana,
que se marcha hoy con mirada serena.
Como río que fluye por las venas,
el futuro se asoma a tu ventana
empujado por una tramontana
que este adiós embriaga de hierbabuena.
Antes que el soplo de tu despedida
te lleve lejos de nuestra mirada,
¡Oh, tú! primavera recién nacida
riega de tus estrellas plateadas,
nuestra lánguida faz, empañada
del dulce sinsabor de tu partida.