Aquel día del mes de enero

24 enero, 2009

El cielo se pone en guerra

derramando toda su ira,

y el Atrato se alimenta

de esta peligrosa riña.

Lanza cuchillos de plata;

herida queda la ciudad,

de sur a norte sitiada

por un ejército inmortal.

Tras terminar la batalla,

la música vuelve a entonar

el regreso de la calma.

Duerme el rugir del dragón,

duerme aquel que despertará,

duerme la lluvia en Quibdó.

Lluvia Quibdó

Atrato

Lluvia Quibdó

sitiadad

Calma

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Punta Arena

21 enero, 2009

Tras un rojizo amanecer

rutila la luna llena,

en el cielo de Cartagena

dorando aquello que no fue.

Baja ahora la marea

ese lucero del alba

tiñe de sal y de plata

la playa de Punta Arena.

Mis pies en el agua del mar

se introducen lentamente,

buscando en la inmensidad

un latido transparente,

que obligue a mi soledad

a regresar con mi gente.

Atardecer
Luna llena
pies en el mar
mi gente

Noche de Reyes

5 enero, 2009

Esta noche limpiaré los zapatos que me compré aquí en Cartagena. Los cepillaré, les daré betún marrón y a continuación los pondré en el medio del salón,  al igual que lo haría si estuviese en Madrid. Sé que aquí no vendrán los reyes, en primer lugar porque al ser inquilino sin contrato, no saben que vivo aquí. Y en segundo lugar porque los regalos me los trajo el niño Dios el día 25 de diciembre. Pese a ello, colocaré los zapatos en el salón y me iré a dormir.
Será una noche extraña, las 26 noches de reyes que he pasado anteriormente siempre han sido con gente en casa, con mucha gente. Cada poco tiempo podría esuchar a mi hermana Judith levantarse nerviosa para ver si habían llegado los reyes. Sin embargo, esta noche, si no hay sorpresas de última hora, tendré la únicamente compañía de la soledad.

Mañana me levantaré para ir a trabajar y recogeré mis zapatos vacíos con una sonrisa de oreja a oreja. Pensando que, a 8000 km de distancia, mi familia estará abriendo los regalos en la mesa de la cocina mientras toman un roscón comprado donde Cristobal y que mis amigos estarán acabando la misa de la fiesta de la Epifanía y después bajarán a los locales para brindar con la sidra añeja y el poco roscón que hayan dejado los mayores.

Los peques comentarán lo que les han traído los reyes mientras se lo van enseñando a todos los mayores (me estoy imaginando la cara todo sonriente de Javi Nuñez) y los padres con sonrisa de complicidad se dirán lo difícil que fue encontrar tal regalo.

Serán las 8.25 –14.25 en España- cuando salga de casa para ir a trabajar aún con la sonrisa en la cara, sabiendo que las personas que más quiero estarán comiendo, o apunto de, en una mesa familiar llenos de regalos y de mucha felicidad.

FELICES REYES

Así fue mi Nochevieja

1 enero, 2009

Faltan 30 minutos para los doce, regreso a casa con las bolsas de uvas. Las plazas se van llenando de sillas y mesas mientras la gente aún anda tranquila y la luz del sol aún no ha llegad a su ocaso. Abro la puerta enciendo el ordenador y pongo la radio. ¡Vaya la SER no va! bueno busco otra, Punto radio. 23.45 ya estamos todos, mis padres, mis hermanas y mi abuela. Como los últimos años mi abuelo no tiene cuerpo y se va a dormir antes. Cogemos las uvas, cambiamos la emisora…5 minutos para las doce. ¡Ay que nervios! Oímos como Ramón García explica a Kira Miró que primero baja la bola, los cuartos…. La luz del sol aún entra por la ventana del salón, es 31 de diciembre pero en la calle se puede estar en manga corta. Llegan las campanadas. UNA, DOS, TRES…OCJKFCHO, NUEGFE…DOGSE, tragas rápidamente y FELIZ AÑO NUEVO!!!!! Os quiero, empiezas a tirar besos en orden de lo que sea Abuela, mamá, papá otro para ti… Abro una lata de cerveza para brindar estamos diciéndonos te quiero durante cinco minutos, pero es la hora de irse un TEQUIERO para todos. Es año nuevo, me asomo al balcón. Empieza a anochecer, las luces de la ciudad empiezan a despertarse y a alumbrar la muralla. Las 00:10 en España, las 18.10 acá en Cartagena de Indias. Apago el ordenador, la herramienta que me ha permitido compartir las campanadas con mi familia que está en Madrid.  Son las 18.15 aún queda tiempo para empezar a prepararme para la cena

con las uvas frente al computador


Cena de navidad

14 diciembre, 2008

El jueves y el viernes celebré la cena de navidad, mi primera fuera de España. Tuve la suerte, además, de poder tener dos cenas pues fui invitado a la de la Oficina Central en Bogotá (jueves) y naturalmente la del Centro de Formación donde trabajo (viernes).

El que suscribe confirma que todo el arte del baile se lo llevaron sus hermanos o que es la prueba definitiva al rumor de que soy adoptado. Porque es imposible coordinar mi pie derecho, luego mi pie izquierdo mientras se mueve la cadera en círculos y los brazos van llevando a la chica.

Ni salsa, ni vallenato, tal vez algo de champeta y regueaton me salva de la quema. Aquí os dejo algunas fotos de esta gran familia que tengo aquí y a la que dedico este ripio.

No estoy en tierra extraña

acá me siento contento;

porque en esta casa colombiana

el portón siempre está abierto.

La persona que me abrió

me dio un abrazo sentido

y me dijo de corazón

¡siempre seré tu amigo!

Esta noche en la ciudad

me encuentro a aquel hermano;

que me entregó su amistad

con el corazón en la mano.

Y estoy con mis dulces amigas

lindas y alegres colombianas;

que hasta el último día

serán también mis hermanas.

Gracias a todos de verdad

que se cumplan vuestros sueños;

os deseo una feliz navidad

y un próspero año nuevo.


El Paraíso

8 noviembre, 2008

El pasado fin de semana realicé mi primer viaje turístico por tierras colombianas. Mi destino, el Parque Nacional del Tayrona, un idílico paisaje dónde se fusionan el cielo, el mar y la tierra.

La ruta del Tayrona la comenzamos en coche de Cartagena a la ciudad de Santa Marta distantes aproximadamente en 250 kilómetros. Tras pasar la noche en la capital del Magdalena, nos dirigimos a la entrada del Parque Nacional, pero antes naturalmente, debíamos de llenar nuestros estómagos con una buena arepa, una empanada de carne y un buen jugo de zapote.

Tras el desayuno y pagar el costo de la entrada, nos dirigimos en un carro que casi se caía al mirarlo hacia el lugar dónde comenzaríamos a caminar.

El Tayrona tiene una extensión aproximada de 15.000 hectáreas de las cuales 3.000 son marinas. El recorrido por el bosque del Tayrona, en el que se ubican centenares de especies vegetales, le abrían a uno los pulmones y el corazón. El silencio acudía a nuestra presencia, presentándonos el sonido de los pasos en el barro y las piedras, y el lejano aullido de los titis escondidos tras los cocoteros. Los rayos de sol entraban por los huecos que dejaban las ramas de los árboles, y a uno se le apoderaba la morriña esperando encontrar una flecha amarilla que le indicara que iba por buen camino en dirección a Compostela.

El recorrido que hicimos duró aproximadamente dos horas y media, pasando por la playa de los arrecifes, las piscinas, la casa suiza dónde nos sirvieron unos estupendos panes de chocolate y arequipe y por fín nuestra llegada al Cabo de San Juan de Guía.

Es difícil describir con palabras la belleza, el encanto y la emoción de semejante paraíso, porque sí, aquello era el paraíso.

La arena, las rocas, el agua, los árboles… un lugar dónde uno se purifica sólo con mirar y escuchar.

Por la boca muere el pez

29 octubre, 2008

La luz del sol no roza mucho mi piel de lunes a viernes. Vivo a dos minutos del trabajo, un lugar que aunque con muy buenas vistas no llegan los rayos solares. Y al terminar la jornada laboral en la biblioteca la luna y las estrellas ya han hecho su aparición en el cielo cartagenero. Pese a eso, mi piel va cogiendo colorcito y como la ciudad es una fusión de tonalidades de café -sólo (oscuro), con leche, cortado…- uno empieza a no parecer un turista.

El pasado sábado, mientras me dirigía con paso firme a una plaza de la ciudad, se me acercó una pareja de colombianos pero no de Cartagena preguntándome por una dirección de la ciudad. Gentilmente les informé que no era de acá y que desconocía dónde se encontraba la calle por la que me preguntaban. Tras dejar atrás a la pareja, se me hinchó el pecho por parecer un habitante más de Cartagena. Y así, durante estos días me ido fijando que paso más desapercibido, los vendedores ambulantes no me paran tanto, las camareras de las plazas no me abordan para que entre su local a cenar…

Uno se da cuenta que a los ojos de la gente no es un turista, sin embargo en cuanto un servidor abre la boca ¡ay! amigo, eso es otro cantar. Ese acento madrileño con el ejque por delante, y la no utilización de palabras del vocabulario cartagenero como bacano o chévere, cuando algo es bueno, o listo, como ok, terminado, acentúan que uno no es costeño.

Así que, con la boca cerradita y escuchando mucho voy haciéndome a la idea de cómo se vive en la ciudad, una ciudad de la que aún me queda mucho que descubrir y la cual cada día que pasa me va gustando más y más.

20 días en Colombia

20 octubre, 2008

Han pasado veinte días desde que llegué a Colombia y doce desde que me instalé en Cartagena. Haciendo un breve balance, la verdad es que a uno se le hace difícil plasmar los diferentes sentimientos que le han ido brotando durante estos días. Intentaré exponer cada uno de ellos de forma cronológica.

 

Ø       Ilusión. Durante las primeras horas desde que salí de casa hasta pasado los primeros días, ese era el sentimiento que afloraba, el de ilusión y ganas de empezar algo nuevo, diferente y en un lugar desconocido. Naturalmente esa emoción sigue estando ahí dentro de mí.

 

Ø       Impotencia. (jajaja risas mil) Informado de las últimas noticias acerca de los problemas de mi parroquia, y de que cómo se había intentado enterrar el trabajo de muchos años, me dio rabia de no poder haber estado ahí, de no haber podido expresar todo el malestar que llevaba dentro. Sé que estos años no han sido en balde pues estoy seguro que los chavales se han llevado muchas cosas buenas de nuestros testimonios de catequistas.

 

Ø       Lágrimas y sonrisas. Al contrario que la película, mi estado de ánimo fue inversamente durante el sábado 11 de octubre. Dos de mis amigos se casaban y no podía estar ahí para abrazarles (lágrimas),  la verdad que si un avión hubiese llegado a las 17.55 a Carabanchel lo habría cogido. Pero al día siguiente me repuse con las fotos y comentarios (de los que aún quiero más jajaja) de la gente. Por cierto, ¡no hubo ningún coti privado que resaltar? :P.

 

Ø       Presente, pasado y futuro. Al escribir esto antes de entrar a trabajar, reafirmo algo que ya estaba conmigo, la importancia de la gente (amigos, familia y nuevos amigos) Lo que me ayuda a llevar mejor este nuevo ciclo de vida es la gente de aquí, abierta y dispuesta a ofrecerte su brazo. También, se da uno cuenta de los errores que ha ido cometiendo y de que ahora en la distancia es más difícil solucionar. Ahora, siendo lunes y tras un fin normal, en lo que a fiesta se refiere, a uno sólo le queda pensar en intentar aprender a bailar salsa para no parecer un pato en los bares. Así, vamos mirando al futuro, viviendo el presente, y salpicado por el pasado.

Este sábado pasado una de mis hermanas cumplió 30 añazos así que desde la distancia…

¡LAURA MUCHAS FELICIDADES!

De regreso

17 octubre, 2008

Muchos meses han pasado y por fín he regresado…para escribir porque sí porque al igual que he estado meses sin ganas, sin ilusión y casi sin fuerzas para escribir, ahora sí las tengo. Muchas cosas han pasado desde que dije NO y desde entonces he dicho SÍ a muchas otras. Entre las cosas más importantes, es decir que sí a trabajar en Colombia. Desde el día 1 de octubre estoy en este país sudamericano, primero en Bogotá y desde el día 8 en el que será mi casa durante nueve meses, Cartagena de Indias.

En “La Heróica” trabajaré en el Centro de Formación que tiene la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). La ciudad me ha recibido con los brazos abiertos, buena comida, buen clima y sobretodo buena gente. No es por ser pelota y mucho menos por caer bien a los colombianos, pero la verdad que cada uno de los que me he encontrado me ha demostrado su apoyo y su confianza en apenas unos días.

Sé que voy a aprender mucho de esta experiencia y que tendré que saborear cada instante pues nueve meses se pasan volando. Y aunque no quiero que sea un diario personal si que quiero plasmar en los primeros post cada sentimiento que emerja de mi.

Hoy he dicho NO

9 abril, 2008

El cielo ya lo había presagiado. Una fuerte lluvia y un gran viento arreciaba la ciudad de Madrid mientras me dirigía a casa desde la universidad. Si mal día era para conducir, peores noticias aún me esperaban.

Con muchas, muchísimas limitaciones he intentado colaborar en todo lo que se me ha puesto por delante. No era de esos que se querían superar, sino de aquellos que tienden la mano para que se superen otros. No soy el que supera el tronco del árbol, sino el que lo corta, el que se tumba para que alguien curce la charca sin mojarse…pero ayer fue diferente.

Me encontraba sólo con tres trabajos que hacer para la universidad, preparando la reunión de catequesis, recopilando información para la revista, llamando por teléfono para cambiar citas…pero no pasaba nada, eso era lo normal. Pero llegó un “ring ring” más parecido al que hace el ordenador cuando te mandan un mensaje por el msn que el del teléfono. El vaso estaba casi lleno y como un colirio para los ojos, las dos noticias que me indicaban hacían derramar todo el líquido por las mejillas.

No podía más, terminé el único trabajo para hoy e intenté descansar. Ocho horas de sueño más tarde y aún con los ojos rojos lo tenía claro, no podía con todo. Sólo podía ofrecer los dedos, pero no mi mano entera.

Hoy he llegado a la delegación al mediodía, allí sólo estaba Iñaki. Tampoco le podía dar muchas explicaciones, he entrado y le he dicho que no.

Lo siento chicos 😦